IN MEMORIAM.
Por Virgilio Rodriguez Castro.
Por Virgilio Rodriguez Castro.
Mi Padre murió y vivió convencido de que la forma en cómo se condujo a lo largo de sus años, fue la que cualquier ciudadano podía observar sin hacer alardes de nada; con las pretensiones sencillas y legitimas de obtener un crédito de respeto social como una consecuencia natural de su trabajo público y privado, al que tampoco tenía que considerársele algo excepcional o fuera de lo normal.
Nunca busco notoriedad. No necesito de la adulación, el aplauso o la lisonja. Nunca acepto mafias o alianzas con nadie. Su firme carácter lo supo ejercer con justicia meridiana como lo acreditan los testimonios de quienes trabajaron bajo su égida.
Fue un hombre dedicado a su trabajo con frutos de excelencia, seguro de si mismo. Defendió la Plaza siempre que fue necesario esgrimiendo sus propias armas: "El Conocimiento".
Sus lecturas fueron las que avalan su biblioteca; así como las revistas y diarios que lo mantenían al día. Sus opiniones y expresiones fueron la norma de una persona culta e informada. Jamás le escuche pronunciar una insolencia, procacidad o impudicia. Tampoco le fue hacer comentarios perniciosos, perversos o enconados. La envidia jamás la conoció.
No perteneció a organizaciones, sectas o grupo ninguno que no fuera su trabajo o su familia. Del dinero y del poder ni se hable, no lo movieron ni un ápice. Ningún ofrecimiento dentro o fuera de la función pública le fue tan importante como la lealtad a sus principios de honestidad adquiridos desde niño en su casa.
Para el descanso no se regodeaba en la pereza o en la molicie. En el comer y beber no solamente no se extralimitaba sino que tampoco se refocilaba con manifestaciones en el decir y en el gustar y no se diga de la urbanidad sobre la mesa.
Su risa fue siempre de un tono agradable, no vulgar ni estentórea. De presencia gallarda, varonil y con una esposa hermosa. En el vestir y su imagen personal fue cuidadoso. Sus trabajos estéticos hablan de su gran sensibilidad:
"Recogido en mis propios silencios
sintiéndome parte de la creación
me alivia y me conforta
incorporarme a la grandeza de lo creado
sentirme como el pequeño insecto
por la misma mano sustentado
cumpliendo en cabal concierto sus designios".
<De sus días postreros>
AQUILES RODRÍGUEZ NAVA
(1911-2003).
¡¡¡Mil noventa y cinco días de felicidad pura!!!
El día de hoy 05 de octubre del 2016 esperando la
Celebración Jubilosa del XIII Aniversario
del Sitial que ocupa mi Señor Padre
a la Diestra de Dios todo Poderoso,
les presento la escultura terminada
que me ha representado en 4 años
500 horas de trabajo discontinuo.
Gracias.
Ahora sí
Aquí les presento a
Don Aquiles Rodríguez Nava
mi Señor Padre
Sí señor!!!







